sábado, 24 de julio de 2010

GEN P53, UN ANGEL GUARDIAN REVOLUCIONARIO

P53 es el nombre que recibe el más famoso de nuestros genes. Es el gen estrella, el supergen, el objetivo de investigadores de todo el mundo que ya saben que guarda la clave tanto de la victoria sobre muchos cánceres, como de la longevidad. Por ello también es conocido como el Ángel Guardián del Genoma, aunque paradójicamente y bajo determinadas circunstancias, también puede llegar a convertirse en letal. Recientes investigaciones han descubierto nuevas funciones de este gen.

Autor: José M. López


Gen Policía, Gen Protagonista, Ángel Guardián del Genoma o incluso Gen Estrella… los sobrenombres del P53 son numerosos y se ha convertido en el más mediático de todos los genes. No es para menos, ya que se encuentra en la picota de las investigaciones de infinidad de laboratorios. Se dice que quién logre manipularlo con éxito, obtendrá no sólo el premio Nobel, sino unos beneficios económicos fabulosos. Por eso, los grandes laboratorios farmacéuticos del mundo buscan ser los primeros en desarrollar un fármaco que, según se cree, puede estar cercano.


El gen P53 esta situado en el cromosoma 17, y actúa como “supresor tumoral”. Su función en este sentido es triple: por una parte, cuando reconoce daños o mutaciones en el ADN de una célula, activa proteínas para que lo reparen. Por otra, detiene el ciclo de la célula para que ésta no replique su ADN defectuoso. Y por último, si detecta que el daño del ADN es irreparable, inicia el suicidio celular (apoptosis) para evitar la proliferación de más células defectuosas. En condiciones normales, este gen nos previene de un gran número de cánceres a lo largo de nuestra vida, pero el problema surge cuando es el propio P53 el que se vuelve defectuoso. Su falta de control hace que las células anormales proliferen y den lugar al cáncer. Se estima que aproximadamente la mitad de todos los cánceres, se producen debido a que P53 ha mutado y se ha vuelto defectuoso. Cánceres como el de pulmón, mama, colon, vejiga o el linfoma no pueden desarrollarse si el gen P53 esta funcionando correctamente.
 
Es por ello que, por decirlo de algún modo, hay que cuidar bien a nuestro “ángel guardián”, para que pueda reparar correctamente todos los errores que con frecuencia se producen en nuestro genoma. Factores como el tabaco o la excesiva exposición a la radiación ultravioleta solar, son los que se ha comprobado que provocan la mutación de este gen.
 
Pero la “magia” de este gen no termina ahí. Estudios más recientes han confirmado que P53 también esta relacionado con otro Santo Grial de la medicina: el retraso del envejecimiento. Hasta hace un tiempo, el incremento de la longevidad se relacionaba principalmente con otro gen estrella: el Gen de la Inmortalidad. Se sabía que una enzima (molécula de naturaleza proteica) conocida como telomerasa, podía alargar la vida de las células indefinidamente.
 
La enzima en cuestión actúa estimulando el crecimiento de los telómeros, que son la sección final de los cromosomas y que de forma natural con el paso de los años se van acortando. La falta de telomerasa lleva a la célula a una perdida gradual de ADN, y eso es lo que determina la longevidad de cada persona. Investigaciones en las que se han bañado células con una solución de telomerasa, han demostrado que pueden vivir indefinidamente, debido a que su ADN nunca pierde información.
 
De este modo, la cura del cáncer y el retraso del envejecimiento, el gen P53 y la telomerasa se encuentran totalmente relacionados. Biólogos y médicos saben cuales son las teclas que hay que pulsar en esta ecuación, pero el proceso no es tan sencillo. Si se incrementa el nivel de P53 en un organismo con el objetivo de suprimir tumores, se puede acelerar el envejecimiento debido a una apoptosis excesiva. Y aumentar la concentración de telomerasa en organismos complejos como animales y humanos para evitar el envejecimiento, provocaría una rápida muerte por cáncer, ya que convertiría en inmortales células que no lo deberían ser.


En la actualidad están llevando a cabo investigaciones en ratones de laboratorio con acciones combinadas del gen P53 y la telomerasa. Y los resultados están siendo muy prometedores, tanto en el terreno del cáncer como en el de la esperanza de vida, que se esta llegando incrementar en un 50%. Por otra parte, también se están realizando ensayos clínicos en humanos con fármacos activadores del gen P53, pero todavía están en una fase muy temprana. Es cuestión de tiempo, y poco, aventuran numerosos investigadores, conseguir resultados satisfactorios con P53 y con la telomerasa.

Lograr la clave para que este ángel guardián no se deteriore con el tiempo supondría una auténtica revolución médica. Aunque, en realidad, tan sólo sería una parte de la revolución que alberga en potencia nuestro ADN. Δ

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