sábado, 8 de septiembre de 2012

JUANA AZURDUY, LA INSURGENTE LATINOAMERICANA

Eran tiempos revueltos en las tierras incas, aquellas que un tiempo sostuvieron un imperio floreciente, a fines del siglo XVIII, la opresiòn y el sistema feudal insostenible del virreinato español sobre las colonias, han ido amargando la sangre y aumentando la sed de justicia y  libertad de los criollos, mestizos y nativos.
Aparte del empobrecimiento del país por un sistema ya caduco, puesto que en Europa, emergía el capitalismo como nuevo sistema, sin embargo, España desangra las tierras de sus colonias, manteniendo a sus pobladores en estado de cuasi esclavitud.

Corre el año 1774, y en Potosí, Alto Perù, nace Manuel Ascencio Padilla, quien será un gran  referente en la lucha por la independencia en aquellas tierras. Habiendo presenciado durante su infancia, las terribles derrotas de las sublevaciones indígenas  por parte de las fuerzas realistas, en una intento de recuperar su libertad e identidad, va creciendo y alimentando ese espíritu aguerrido y de libertad que le ha caracterizado, simpatizando con la causa, ya que la familia Padilla mantenía estrecha relaciòn con los indios por sus negocios.

Mientras en Chuquisaca, una de las ciudades  principales del Virreynato del Rio de la Plata,  Don Matías Azurduy, criollo,  casado con Doña Eulalia Bermùdez, son padres por segunda vez , de una niña, quien reemplazaría el vacío dejado por la muerte prematura de su primogènito, corre el año 1780.
 Doña Eulalia era una "chola", quien al casarse con Matìas Azurduy, asciende socialmente pudiendo disfrutar de una situaciòn económica holgada, ya que este, poseìa bienes y propiedades. Chuquisaca, es una ciudad socialmente estratificada, en ella econtramos a la aristocracia blanca, quienes alardeaban de su orígenes nobles de Europa a los "cholos" que mendigaban en las calles o subsistían trabajando en las casas de los blancos.



Esta mezcla de razas, han hecho de Juana, una mujer con un entrañable amor a su tierra y sabidurìa inca,  pero también por parte paterna,  de su sangre española, heredò la ambiciòn y  la grandeza que ayudaron a moldear un carácter fèrreo y  luchador por sus ideales.

Siendo muy niña todavía, muere primero su madre, sin saber los motivos, y a los pocos años, es asesinado su padre por un aristócrata  el cual   utiliza su poder,  para evadir toda responsabilidad. Ella y su hermana menor, quedan bajo la tutela de sus tíos paternos, estos, mas  bien por interés que por amor a la familia ,  quienes se hacen cargo de la  administración de la hacienda y bienes de los Padilla. Juana creciendo con toda estas injusticias, revela su  fuerte y tenaz carácter, no manso como debía ser una mujer de ley, sus tíos la obligan a internarse en el Convento de Santa Teresa de Chuquisaca.

Pero no cuaja con la vida monacal y retirada. No congenia con la idea del rol de la  mujer de aquellos tiempos y pronto fue expulsada. A sus 17 años, retorna a su casa, quien es recibido por su hermanita Rosalia y sus tìos, que viendo que su caràcter no habia sido amansado, la mandan a las tierras que Don Matìas tenia en Potosì, y que cuando eran muy pequeñas, veìan a su padre administrar la hacienda, para que ayude a su tío a manejarlos. Es ahi donde encuentra su lugar, en las tierras que antaño, disfrutaba  con su padre, de las tareas agrìcolas compartiendo mesa y tradiciones con los indios y los cholos, hablando quechua y aymara, en plena fusiòn con la naturaleza.

En continuo contacto con esta gente, hace suyo su angustia y los pesares, el ver que ellos, a los 20 años los mineros eran ya como ancianos, con sus pulmones colapsados, y es ahí, donde la impotencia de estas injusticias, van haciendo camino a su causa y a su lucha.

Conoce a la familia Padilla, donde frecuentaba para apaciguar su soledad,   donde conoce a Manuel.
Se dice que su relación con Padilla fue muy pasional. Como mujer de fuerte personalidad, buscaba alguien afìn , atractivo y fuerte fisicamente y  que tuviera carácter para no ser avasallado por ella. Por lo visto, Manuel cubrìa esas características y en 1805 se casan. Tienen 4 hijos dos varones y dos mujeres.

En Chuquisaca se respira aire tenso. Los abusos de la aristocracia blanca sobre los mas desfavorecidos indios, criollos y cholos, se hacen cada vez mas insostenibles. Mientras tanto, llegan las noticias de la independencia de America del Norte, que tiene gobierno propio. Y que en Francia, han guillotinado al rey, por aquellos que buscaban los derechos del pueblo y la justicia.
No tarda en organizarse guerrillas independentistas en Chuquisaca, a la cual, se adhiere Manuel Padilla.Su primera participación, fue en la sublevaciòn de 25 de Mayo de 1809, contra las fuerzas realistas que venian a embargar los alimentos y forrajes a los indios. "Estos vìveres no deben alimentar a quien nos oprime, sino, a quienes lo necesitan!". Este evento marcarà su comienzo revolucionario que luego sera tambièn parte de Doña Juana Azurduy. Año después, sucede la revoluciòn del 25 de Mayo de 1810, en Buenos Aires. El nombre de Manuel Padilla ya es conocido y es perseguido por las autoridades.Padilla, se une a las tropas rioplatenses guerrilleras como fugitivo. Expandiéndose la guerrilla  por todo el territorio del Virreinato.

La guerrilla surge de las entrañas del pueblo asfixiado. Criollos empobrecidos y mestizos cholos. Una organizaciòn sin recursos ni medios, se fueron uniendo de 20 a 100, cada uno como pudo, con sus vestimentas tìpicas, con un trabuco, escopeta, machetes, dagas y cuchillos era su gran artillerìa. Aunque en principio los indios no pertenecian a estos grupos, poco a poco iban incorporàndolos pero para servicio de espía, transporte, mensajerìa. Haciendo caer  en emboscadas a las tropas realistas, y ayudando a expandir la guerrilla por todas partes.
Mientras tanto Juana en sus tierras de Rio Chico, que no tiene idea del paradero de Manuel, sufre la venganza de las autoridades. Siendo ellos una familia de abolengo y recursos, sus tierras son confiscadas, asi como tambien sus animales y cosechas. Pronto escapa a la ciudad con los hijos, pero la delatan y es apresada y confinada en una hacienda con los hijos, pensando que de esa manera, Manuel vendrà por ella y lo puedan capturar.

Manuel Padilla, logra burlar la defensa y vigilancia del recinto y una noche, rescata a su esposa y sus hijos  y los traslada a un refugio en el campo, de muy dificil acceso, salvo para los que conocen y vuelve a la batalla.
No tardará mucho en que Juana, expresara su deseo de incorporarse a las filas guerrilleras, como es lógico suponer, Manuel se opone, pero no por mucho tiempo. Sabia desde siempre como era ella y sus ideales.
Pronto se pone en campaña para practicar los ataques, manda a fabricar muñecos de paja, con los cuales practica clavando alguna espada que ese en deshuso, a cabalgar como el rayo, y tratar de ponerse en forma para su lucha.

Mientras Padilla luchaba en las zonas rioplatenses junto a el Gral. Manuel Belgrano, es herido y Belgrano le da permiso para volver a su casa y curarse.  Luego de un año sin verse, Padilla cuenta los anécdotas que ella, habiendo recibido siempre noticias contradictorias, escucha con total atenciòn.
Belgrano llama nuevamente a Padilla para sus servicios y Juana decide no volver a soportar mas una ausencia larga de su esposo. Envia a sus hijos a la casa de unos familiares quienes se encargarán de sus cuidados y ella  se incorpora a las filas guerrilleras. Cuando se encuentra con Padilla, este se opone pero ella  se mantiene en sus trece y por tanto, termina por aceptarla. Es asì que se convierte en una fèrrea guerrillera o  montonera, demostràndo tener mas valentia que cualquier otro luchador.

Doña Juana recorre las tierras de Tarabuco, convocando voluntarios para la causa, su imponente presencia, y su prestancia, hacia de ella un ejemplo a todo hombre que tuviera un mìnimo de deseo de justicia, por lo cual, llega a juntar mas de 10.000 hombres para el Gral. Belgrano. Aunque tambien fue ejemplo para las mujeres, muchas tambien se integraron a la lucha. La consideraban la "madre tierra", la Pachamama, que venia a recuperar las tierras que los colonizadores les habian arrebatado y tanto trabajaban con sudor, sufrimiento y muerte. La mística que rodea la figura de Juana hace de ella un personaje de efectos hasta sobrenaturales. "Los naturales la adoraban como a la imagen de la Virgen", palabras de Bartolomè Mitre.
En la batalla de Ayohuma, pierden pero la valentìa del matrimonio salvo la vida de muchisimos patriotas. Con lo que hace que su fama, llegue a lugares distantes de la comarca.
En campaña era costumbre usar un pantalòn blanco tipo mameluco, chaqueta roja o azul, adornadas con franjas doradas, una gorra militar con pluma azul celeste y blanca, (los colores de la bandera de Gral.Manuel Belgrano).

Juana y Manuel se instalan en La Laguna y traen a sus hijos para estar con ellos. Por entonces, Padilla se une a Zárate, comandante guerrillero,  para enfrentar a los realistas en Tapala. Pero en esta ocasiòn, fueron apresados y juzgados por el Consejo de Guerra, condenàndolos a morir al día siguiente.  Pero Zàrate logra escapar y cuando Padilla iba a ser fusilado, entra Juana con su lugarteniente Hualparrimachi, profiriendo fuertes gritos y disparando al aire sus fusiles, Minutos después, entra Zarate y sus guerrilleros y al final, son los realistas los apresados. Una cosa que jamàs pudo entender Doña Juana, es que entre las filas realistas, se encuentren hermanos del alto Perù como ella, no solo en la soldadesca, sino tambièn en las filas oficiales.

A pesar de los malos y negros momentos entre un bando y otro, los jefes realistas no han perdido oscasiòn de ofrecerles dinero, garantìas y puestos honores bien remunerados,  a cambio de abandonar la lucha. A lo cual el matrimonio rechaza y les responden:
"Con mis armas haré que dejen el intento, convirtiéndolos en cenizas, y que sobre la propuesta de dinero y otros intereses, sólo deben hacerse a los infames que pelean por su esclavitud no a los que defienden su dulce libertad como yo lo hago a sangre y fuego "

Desgraciadamente, no todos los luchadores estaban por la labor, y el matrimonio Padilla-Azurduy sufririan en carne propia,  las lealtades por este motivo.

No obstante de su fama y luchas, desde un punto de vista global, los realistas todavia llevaban ventaja. Las continuas derrotas de Belgrano, provocan que los 4 niños Padilla, deban seguir a sus padres sufriendo las peores dificultades.

Aunque trataban de hacerles pasar lo menos crudo posible, los niños ya les pesaba la situación y repercutía en su salud física y moral. Perdìan la vivacidad de tiempo atrás. Por lo tanto, sus padres deciden dividirse. Juana se quedaría practicamente sola y se esconde con los niños en  el Valle de Segura, mientras que  su lugarteniente mas confiable,  iría con Manuel Padilla.
Pero las cosas empiezan a torcerse y las sombras de la tragedia se emergen sobre ellos. Se entera de que Manuel es apresado por los realistas, y que estos,  en venganza por ser leales a los guerrilleros, destrozan e incendian la ciudad de Pomabamba. Esperando lo peor, Juana se interna junto a los niños en los pantanos del valle de Segura, un lugar repleto de insectos, alimañas, animales ponzoñosos, pulgas, que traerán las infestaciones mas graves, unas fuerzas poderosas con la cual ella no podrá hacer frente. La malaria se cobra la vida de sus dos hijos varones. Inconcebible imaginar el dolor y la desesperación de una madre en esa situación, el hambre y las pestes han podido con sus mas amados seres. Pero pronto se da cuenta que  el indio que debía llevar  sus hijitas Mercedes y Juliana,no había regresado. Parte en busca del camino que tomó el indio con las niñas,  después de haber cavado la tumba de sus niños, y deambular por el camino , se desorienta y  se pierde en la selva, por varios días, hasta que da con un rancho donde había un realista de custodia. Ella, sin fuerzas, empolvada y arañada por los arbustos en sus diversas caídas por el camino, presiente que hay alguien a sus espaldas, jugándose la vida, se da vuelta y es Manuel Padilla junto a Hualparrimachi, quienes viéndola en ese estado lamentable y el dolor dibujado en su rostro, intuyen lo peor.

Luego de que ella le contara lo sucedido, Manuel estalla de dolor y furia hacia Doña Juana a quien le reprocha no haber cuidado como corresponde a sus hijos. Ella calla con dolor y comprensión. Igual deciden entrar en el rancho para salvar a las niñas que debían estar dentro prisioneras.

Entran, y encuentran a Merceditas y Juliana atadas de las muñecas y los tobillos. Seràn testigos de los horrores mas denigrantes, el ver como cuerpos destripados, cabezas que caen, y sangre salpicar por todas partes, que quedarán grabados en sus pequeña cabecitas, pero no por mucho tiempo, ya que las pequeñas, tenían el paludismo en el cuerpo y a pesar de ser tres personas quienes le daban  el cuidado amoros, pocos días después, mueren.

En 1814, comienzan las "republiquetas", como forma de independencia de España. En esas fechas se libra una sangrienta batalla, en la cual, los patriotas fueron vencedores. Cuando los guerrilleros descansaban, la mano traidora hace su trabajo. Un indio de sus filas, Armtamachi, seducido por sobornos realistas, los guia hasta donde esta doña Juana y sus huestes. Manuel en ese momento se encontraba  dàndo órdenes y organizando a las tropas en otros puestos. Pero el fiel guerrero Hualparrimachi,   si estaba con Juana, da cuenta  de la situación y sale en su defensa. Las filas se repliegan y la dejan sola luchando, ella era el objetivo. Los gritos y disparos, llaman la atención de Padilla, quien junto a sus tropas regresan raudamente al campamento, provocando la huida de las fuerzas realistas, pero unos disparos que tenia como objetivo a la " Teniente Coronela", dan a su fiel y querido Hualparrimachi, quien sin proferir ni un quejido, cae derribado y muere en el instante. Juana vuelve a sufrir la pérdida de otro ser muy especialmente querido por ella.

Como compensación de sus sufrimientos y vidas perdidas, la fuerza divina parece compadecerse de Juana, quien le ofrece otra oportunidad y una nueva vida, comienza a gestarse en su vientre.

En los meses siguientes, sucede que en medio de una batalla, le dan los dolores de parto, y Juana es apartada y acompañada por indias parteras hacia la orilla de un río, con la angustia de que apareciera algún realista por los cánticos y rezos que las indias proferían como costumbre en estos momentos. Nace Luisa, y una vez con la niña en brazos, escoltada por un delegado especial nombrado por Padilla y cuatro guerrilleros, marchando hacia un vado de Rio Grande. Pero la traición hace su entrada nuevamente, aprovechando que Doña Juana estaba en desventaja por su fragilidad y por tener la niña en brazos, intenta asesinarla, pero Juana, que a estas alturas, sus instintos de guerrera están mas que afinados, con un brazo sostiene a la bebè y con el otro le da un sablazo al delegado, hiriéndolo de muerte y cae rio abajo y es arrastrado por la corriente. Ella se dirige a los otros cuatro guerrilleros en quechua, y fue tal su reacciòn y la furia de su mirada que dejo los  sin reacciòn. Espoleò a su caballo, apreté al bulto contra su pecho, la obligó a zambullirse en el  revuelto río desde gran altura. Peleando contra la corriente, llega Padilla con su destacamento y finalmente puede descansar con su nuevo retoño.

Para no volver a repetir las desgracias que han marcado su vida, deciden dejar a la niña al cuidado de una india de su mayor confianza, Anastasia Mamani.

En ese mismo año, Chuquisaca es abandonada por los realistas vencidos. Los Padilla y sus huestes entran triunfantes en la ciudad por su calle principal, mientras eran vitoreados por los lugareños. Tuvieron dos años de calma hasta que en 1816, Juana retoma las armas, y lucha contras el ejército realista que intenta tomar Chuquisaca. La guerra se alarga mas de lo pensado y los guerrilleros ya no tenian el apoyo de las tropas del Rio de la Plata, por falta de armas, por debilidad mental y fìsica. Al no venir refuerzos, muchos guerrilleros van desertando, esto conlleva a la traiciòn y a la intriga. Uno de esos guerrilleros traidores, Mariano Ovando, es quien va a guiar al Coronel Aguilera, realista hasta donde se refugiaban Juana y Manuel con sus tropas y así propinar una sangrienta batalla.

El 14 de Septiembre de 1816, el Coronel Aguilera entra en el terreno por sorpresa, aprovechando que las tropas de Padilla y Azurduy estaban ya agotadas por la jornada anterior, y dando metralla por doquier, va desparramando las huestes insurgentes y matando a todo lo que se movía.  Juana recibe un balazo en la pierna y otra en el pecho, pero ella sigue inmutable en la lucha, quedando solos en la lucha, y queriendo escapar de la encerrona, don Manuel Padilla, observa que Aguilera tiene a Juana de un tiro, entonces se vuelve y se lanza contra sus enemigos. Y asi ayudar a Juana a ganar distancia. Pero una bala alcanza a Manuel, cayendo herido de muerte, y Aguilera con todo el odio que contenía en su alma, decapita en el momento con su espada y a su compañera, que pensando que era Doña Juana, pero era su lugarteniente, una guerrera fiel, y alza ambas cabezas como trofeos de caza. Coloca ambas cabezas sobre picas en plena plaza Villar, para escarmiento pùblico.

Mientras tanto, Juana ya había adelantado unas cuantas leguas cuando se entera de la noticia. Queriendo rescatar el cuerpo de su esposo, sus fieles acompañantes le recomiendan que se quede y se recupere, ya que las heridas sufridas por los balazos, habían hecho perder mucha sangre. Resguardándose en el Valle de Segura, aquel que le trae amargos recuerdos, intenta salvar la vida de su hijita Luisa y sus pertenencias, entre ellas, la documentación y la órden de su nombramiento como Teniente Coronela, por el Gral. Belgrano.

Es tiempo de decidir sucesor de Padilla, se celebra un consejo donde se intentan poner de acuerdo con algunos nombres, pero muchos rechazan el nombramiento por pensar que ella es la mas idònea a ese puesto. Pero ella insiste que el jefe debe ser un hombre. Visto el desacuerdo en las decisiones, nombra a Jacinto Cueto como jefe y Esteban Fernandez como segundo..
No eran buenos tiempos para las filas reveldes. Pronto saldria a la luz, el inconformismo de algunos por estos nombramientos, algunos se creían con mas derechos para esos puestos. Además, el tesoro de los Padilla, custodiado por Juana, despertaba los sentimientos ambiciosos de algunos caudillos que tornarán a traidores.

No obstante la debilidad de Juana, no pudo con la obsesión de recuperar la cabeza de su esposo, aún en la pica en medio de la Plaza, ya en estado putrefacto. Para ello, valiéndose de un indio de confianza y Esteban Fernandez, logran reunir mas de 100 hombres y unas cuantas amazonas para vengar su muerte, y a medida que iban avanzando hacia el centro del pueblo, más cholos e indios se les iban uniendo a la causa. Cuando divisaban la cabeza de Padilla, se cierne una encarnizada batalla, una de las mas sangrientas, donde van cayendo los cuerpos de los realistas, mientras Doña Juana, se concentra en bajar la cabeza de Manuel, ya casi calavera y picoteada por los cuervos.

La cabeza fue llevada hasta la Iglesia del pueblo donde recibió los honores de acuerdo a su rango, como jefe de la guerra altoperuana y como Coronel del Ejercito Argentino.

A partir de ese día, la vida de Juana marca un cambio de rumbo. A partir de los funerales, se vino abajo abatida emocionalmente. Fue empeorando hasta verla vagar  pobre y deprimida por la selva del Chaco Argentino.
Desolada como estaba, decide unirse a un hombre que ya se hablaba en vida de Padilla por su hombría y valentía, y decide irse hacia el Sur a buscar a Martìn Güemes, quien la recibe con honores y admiración, quien inmediatamente le da una posición de mando ante las huestes gauchescas.
Pasa muchos años con él, no se sabe a ciencia cierta si se habría entablado alguna relación mas íntima que la de dos luchadores aguerridos. Pero tampoco se descarta, ella todavía era joven y bella y muy voluptuosa. ´

La guerrilla argentina sufre el mismo problema que la del Alto Perù, la falta de apoyo militar, de alimentos y de municiones,  por parte del ejercito del Sur, debilitando las filas. También habría que sumar que la envidia que surgía entre las tropas, producían divisiones entre las mismas.
Un día, en que Güemes escucha unos disparos, pensando que era una trifulca entre borrachos, sale a ver que sucede. Pronto se encuentra rodeado por tropas realistas. Visto que no tenia escapatoria, es herido por la espalda pero escapa a la hueste de su caballo, y cuya herida lo deja sangrando  durante10 dias. Muere el 17 de Junio de 1821.

Juana al verse otra vez sola, desamparada y esta vez sin recursos, cae otra vez en la depresión en medio de la miseria, es entonces que estando en Salta, quiere volver a Chuquisaca, pero no tiene medios.
Escribe una misiva a la Junta de las Provincias para declarar su estado y deseo, quienes a su vez, responden muy escuetamente que le entregan 4 mulas y 50 pesos para sufragar los gastos de regreso.

Dándose cuenta de que todas sus propiedades habían sido confiscadas, llega a Chuquisaca junto a su hija Luisa, por entonces de 11 años, nadie se percata de ella,  y parte de sus tierras las tiene su hermana Rosalia, quien vive una vida "normal" como buena dama chuquisaqueña, a cargo de sus hijos y su esposo.
Como última posibilidad, reclama la devolución de sus tierras y bienes. El gobierno boliviano, solo le reconoce la hacienda de Cullco. Pero ante la pobreza y la imposibildad de conseguir algún trabajo para su supervivencia, deciden vender la hacienda y trasladarse a una pequeña casa muy humilde.

Muchas de las personas que estaban en ese momento en el gobierno boliviano eran de dudosa reputación, habian luchado junto a ella, pero con cierto cambio de bando a las fuerzas realistas, como lo fue, hoy  héroe nacional de Bolivia,  el  Mariscal Santa Cruz.

Uno de los momentos de gran felicidad, que recoje Pacho O'Donnell en su libro "Juana Azurduy, la Teniente Coronela", fue cuando Simòn Bolivar, Sucre y el caudillo Lanza entre otros, la visitan sorpresivamente en su humilde casa, expresándole su reconocimiento y homenaje a esta gran luchadora, concediéndole una pensión de 60 pesos mensuales, que luego Sucre aumentó a 100, respondiendo a la petición de la caudilla.

Esta humilde pensión solo fue pagada durante dos años. Su hija Luisa se casa y se va a vivir lejos de ella, dejando otra vez sola a Doña Juana

Cuidada siempre por los indígenas, en total pobreza, fallece a los 82 años, en 1862 esperando una  muerte que no llegaba y una vida que se le hizo eterna...




Fuente : http://encontrarte.aporrea.org/98/personaje/

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