lunes, 20 de septiembre de 2010

Del origen del nombre de Martos y otras cosas curiosas

Continuando con el aporte de mi amigo Manuel Ocaña, transcribo parte de su artículo con estas curiosidades del siglo XVI donde a raíz de escritos y descubrimientos arqueológicos de la época, nos remonta a otros tiempos



CAPITULO VI



Donde se declara qué origen y principio tuvo este nombre, Martos, que es el que al presente tiene la Peña y Villa de Martos, y por qué y cómo se llamó y llama de este nombre.


Otro nombre que tuvo la Peña de Martos en tiempos de la gentilidad, fué llamarse ciudad de Marte, y como con la prosperidad y buenos sucesos crece y se levanta la soberbia y ambición en los corazones de los hombres, así también con la grandeza y majestad de las ciudades se acrecienta en los moradores de ellas fuerza y altivez para acometer cosas más altas y grandes de las que antes solía prometer su baja y humilde fortuna, y de esta manera, trayendo a la memoria los naturales de esta gran ciudad de Tucci, y hallándose tan fuertes y valerosos y ensoberbecidos con tan alto principio como era descender de los dioses en haber sido su primer fundador el dios Hércules a quien llamaron Marte, como largamente se ha contado, no contentos con que su ciudad y república Tuccitana se llamase Tucci, con el cual nombre de ser un pobre castillo y fortaleza en su primer principio había llegado a y subido a tanta grandeza como se ha dicho, acometieron tambien llamarla ciudad de Marte, como si dijeran ciudad de Hércules, y aunque para autorizar esto no hay autor alguno que yo haya leído a quien poder seguir y alegar, entiéndese y pruébase claramente por la letra de una notable piedra de mármol blanco que al pie de la misma Peña se repara este propósito, la cual no se puso en aquel lugar donde largamente se contaron las memorias de Hércules que aquí se han hallado por dejarla, como allí se prometió, para probar por ella en este lugar haberse llamado la Peña de Martos ciudad de Marte, de donde se deriva y trae el nombre de Martos, por cuya letra parece haber puesto y ofrecido los marteses, naturales de esta ciudad de Marte, una estatua a su dios Hércules el Líbico, de grandeza y peso de cien libras de plata, la cual hicieron de sus propios dineros, y entiendo yo que esta estatua estaría puesta en altar mayor de aquel tempolo que el emperador Tiberio César mandó hacer en esta Peña de Martos, el cual se edificó aquí y se consagró al dios Hércules de la manera que ya queda bien entendido; y también podría ser que esta estatua fuese más antigua y se hiciese antes de la edificación del templo y estuviese puesta en otro lugar público de esta ciudad, que de esto ninguna probabilidad se puede dar, y las letras de la piedra son las siguientes, adornadas con muy hermosa moldura:


LIBYCO, HECVLI,0EO, INVICTO;

STATVAM, ARG+C+L+P. CIVITAS, AVRTIS.

-D- S.P.P+P+

lo que significa: La ciudad de Marte puso esta estatua de plata, de cien libras de peso, al invencible dios Hércules el Líbico; hizose a su costa y de sus propios dineros.

Por la letra de esta piedra se entiende de cómo los marteses y ciudad de Marte, pusieron y dedicaron esta estatua de plata a su Hércules, el cual llamaron aqui Líbico para diferenciarlo del otro Hércules el Tebano y de los demás Hércules que hubo y tambíen porque claramente se entienda que este dios Hércules el líbico fue patrón y abogado de esta república tuccitana y ciudad de Marte, y que siempre estuvo debajo de su tutela y amparo, como los accitanos...

Hubo en esta Peña otras muchas piedras con letras, en las cuales se hacía muy particular mención del nombre de esta ciudad de Marte y de su grandeza, las cuales certifican aquellos viejos curiosos que las vieron y leyeron algunas de ellas, que fueron puestas y quedaron sepultadas más de cien piedras con letras en los cimientos del edificio del templo de Santa Marta de esta villa, como ya se ha tocado, que para más prueba de esto cierto nos ayudaramos de ellas en esta parte, pues no hay duda sino que la memoria y declaración de muchos nombres de pueblos y ciudades y otras cosas antiguas de España se han perdido y faltan en las historias y los libros, que nunca se escribieron, las cuales se entienden por la crecida copia de piedras con letras que a cada paso y por diversas partes se hallan...


CAPITULO VI...No puedo dejar en este lugar de encarecer y hacer memoria de la grande antiguedad que, el año pasado de mil y quinientos y setenta y seis, fué hallada en el término de Baena, villa muy cercana a la Peña de Martos, de la cual dista no más de cinco leguas pequeñas de la parte baja de occidente, y pasa asi, que junto al río de Guadaxox, en una grande cantera andando unos canteros rompiéndola para sacar piedra para un edificio del duque de Sesa, cuay es aquella villa, en el corazón y en lo macizo e interior de una grande piedra hallaron metido y escondido un ídolo de bronce, que claramente se conoce ser estatua de Hércules, pequeño de cuerpo, de hasta tres cuartas de largo, pero muy fornido; de anchas espaldas, recias piernas y brazos, grueso pescuezo, redonda y fuerte cabeza y muy conforme a todos los demás miembros; la barba y cabello muy encrespado, los ojos muy hundidos y encorvados; finalmente, de sola su compostura y recias hechuras conocerá cualquiera que lo viere la persona que representa, y sin esto se conoce mejor por la piel de león que del mismo bronce trae al hombro, con sus cuatro garras, que es una de las divisas e insignias del mismo Hércules, la cual tiene en la mano izquierda porque no se le caiga del hombro, y el brazo y la mano derecha levantada; que mirada su brava postura parece que mira y muestra alguna cosa espantosa al que lo tiene en las manos.

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